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lunes, 16 de marzo de 2015

Mi vida 2.0 Pascual Benito.

Viviendo la vida 2.0.

      Somos nativos digitales. Y como tales, ya no vivimos la vida como se hacía hace 20 años. Ni tan siquiera como hace 10. Incluso ni como hace 5. La evolución de la vida 2.0 es tan rápida en si misma, que no nos da tiempo ni a respirar. Ya no hace falta asistir a un aula para obtener un título oficial, ni hace falta quedar en persona con alguien para comentar cualquier cosa cotidiana, ni tan si quiera debemos tener dinero en forma física para comprar....solo debemos darle click a una tecla (ni tan si quiera eso, porque ahora las pantallas son de cristal líquido). 

       Mi primer ordenador con conexión a internet, lo obtuve a la edad temprana de 11 años, allá por el final del siglo XX. Mi primer movil con conexión WAP lo tuve a los 12. Mi primer correo lo registré sin saber aún que significaba eso del "e-mail". Un bombardeo de información digital que se digiere con la práctica, con el uso, el uso de palabras, términos y demás anglicismos que nos invaden constantemente. Pero claro, ponte a explicar esta nueva forma de vida a una persona que vivió la transición española o incluso la guerra civil. Aprender a vivir en la era digital no se explica, sino se vive día a día. 

      Aunque, si tenemos que enumerar una serie de herramientas digitales que hemos utilizado o que seguimos  utilizando, la mayoría de ellas nacieron entre el 2006 y el 2015. Eso ya es decir, porque la tecnología no corre, sino vuela. 
La primera que diría sería el Fotolog. Aquella (ya extinguida) forma de transformar tu vida social en un reality. ¿Quién no tenía uno allá por el 2007?. No eras nadie sin Fotolog. Hoy no eres nadie si no dejaste de usarlo. La tecnología se basa en modas. Lo que hoy es "lo máximo", mañana será retro. 
El Fotolog hoy día lo llamaríamos videolog o blog a secas. Una buena forma inicial de motivar a los alumnos, permitiendo mostrar sus dotes de egolatría.

       Otra plataforma muy interesante es YouTube. Ese "gran hermano" mundial que nos vigila y controla. Cuando estaba en el insti, una profesora nos preguntó cual era la www que más visitábamos y  mayoría dijimos YouTube. Todo está ahí. O casi. La creatividad reside en la capacidad de transformar tu vida en un video. Pero como todo, también está a punto de extinguirse, porque ahora todo está en Twitter.

        ¿Qué decir de Twitter?. Las miles y miles de posibilidades que ofrece no son nada comparadas con las miles y miles de ventajas que encontramos. Desde hacer que un clásico de la literatura se vuelva "trending topic" hasta gestionar una clase de 30 alumnos desde tu smartphone. Una ventana abierta al mundo, donde las opiniones y las ideas se entrelazan, donde la edad no importa, ni la fama, ni los títulos, ni la inteligencia, sólo importa tu capacidad de expresarte y argumentar. De absorber un conocimiento ajeno y hacerlo tuyo. Donde el texto, ya no es hipertexto, sino un texto infinito que nunca deja de cerrarse. Un mar de posibilidades.

        Pero ahora bien, todo esto no es nada comparado con el gran protagonista desde principios de siglo, el buscador. Ya sea google, altavista, yahoo o el archiconocido Rastreator. Esta herramienta clave es la que ha propiciado que muchos conozcamos que ocurre en el otro extremo del mundo, que encontremos pareja o simplemente  leamos obras que jamás pensaríamos que existían.  Una buena herramienta de inicio para nuestros alumnos, enseñándoles a rebatir que tipo de información es la más adecuada.

       Pero no nos quedemos en la superficie de las palabras, hablemos de las fotos. Hablemos del "selfie". Aplicaciones como Instagram, Pinterest o Snapchat, también nos sirven para expresar un conocimiento o simplemente una interactuación social. Aquí entran los símbolos y el significado lingüístico que nosotros mismos le demos a estas imágenes. Una gran fuente de motivación y empatía, que hoy día son nuestras grandes aliadas para enfrentarnos a nuestros pupilos. 

      Y como seguimos hablando de como la tecnología avanza, hablemos de como vemos este bombardeo de vida 2.0 de cara en un aula. 
Mi premisa es la siguiente: Absorber-Transformar-Devolver.
Es decir, absorber la realidad del alumno, transformándola a nuestra beneficio y aportándole nuestros conocimientos, para así devolvérsela y que le aprendizaje sea motivador y significativo. Yo creo que esta es la formula mágica para que nuestros alumnos sientan que no les abandonamos a su suerte y que vivimos y entendemos su propia realidad. Que sepan que nosotros también vivimos la vida 2.0 y que lo que ellos están viviendo, nosotros ya lo vivimos. Así, creamos una empatía que ayuda de una manera constructiva y significativa al aprendizaje. 

        Y como la vida 2.0 avanza por si sola, dejemos que lo haga. 
Nosotros seguiremos comentándola. 

     

Hablemos de TIC

Me dijeron que tenía que hablar de TIC. Me dijeron que tenía que contar de qué manera las utilizo en mi vida. Y me lo dijeron en un grupo de Whatsapp. 

Los niños de los noventa hemos tenido la suerte -o la desgracia- de ser la generación del cambio. Nosotros sabemos lo que es vivir sin móvil, sin Internet, sin Facebook, sin Whatsapp. Nosotros vimos nacer la primera Play Station, ¿quién nos iba a decir que ahora se podría jugar online -o en línea, para los más puristas- con gente de todo el mundo? Nosotros conectábamos nuestras Game Boy Pocket/Color con el "Cable Game Link" para intercambiar Pokémon que no salían en nuestro juego pero sí en el de nuestro amigo/primo/vecino. ¡Con un cable! ¿Tanto tiempo ha pasado desde aquello? Nuestros hermanos mayores tuvieron los primeros One Touch Easy grises, verdes o amarillos. Nosotros fuimos los primeros en tener un móvil sin antena y superar nuestros propios récords del Snake en nuestro Nokia 3310. Fuimos quienes molestamos a nuestras madres tarde sí y tarde también, dejándolas sin teléfono para poder conectarnos al MSN Messenger y charlar durante horas con varios amigos a la vez. Fuimos nosotros los creadores del "toque", cuyo intercambio podía durar todo el día, simplemente con la idea de que la otra persona supiera que estabas ahí, pensando en ella. ¿Y los SMS? ¿No fuimos nosotros los primeros en mandar una media de diez al día, aun sabiendo que costaban alrededor de 20 céntimos cada uno? Ya pedíamos de forma rabiosa un modo de mantenernos en contacto a cualquier hora con cualquiera de nuestros amigos o familiares. Nosotros somos socios fundadores del famoso Tuenti, cuyo uso ha quedado -por suerte- en el olvido. Nosotros actualizábamos cada día nuestro Fotolog como algo casi obligado, como si fuera a ocurrir algo muy malo si un día no había actividad en nuestro cybermundo. Nosotros hemos visto nacer y crecer a las TIC, hemos crecido con ellas con una rapidez pasmosa. Y aunque ahora nos resulte complicado imaginar una vida sin encender el ordenador todos los días, o dejando el móvil en casa, me alegra pensar que pasamos nuestra infancia lejos de todo esto que cada vez nos absorbe de un modo más peligroso e inevitable. 

El mundo está cambiando, sí. Muchos de mis compañeros ya lo han llamado el "Mundo 2.0". Y no les falta razón. ¿Qué es este nuevo mundo si no una versión mejorada del anterior? Aunque bien es cierto que algunos nostálgicos del papel nos negamos a admitir desaparecerá tarde o temprano, y que los libros no serán más que objetos de museo en un futuro no tan lejano. El nuevo mundo facilita la comunicación y la información a unos niveles que nuestros padres y abuelos no podían ni llegar a imaginar, ¿hasta dónde llegará todo esto?. Nosotros tenemos la inmediatez tan asumida e interiorizada, que cuando no se abre una página en el buscador en menos de un segundo, nos ponemos nerviosos. No lo podemos evitar. ¿Verdad?

En mi caso, las TIC que uso habitualmente son, como su propio nombre indica, para comunicarme y para informarme. ¿Para qué si no? Uso Whatsapp (a todas horas), Facebook (para cotillear), Instagram (para ser una "moderna" más), Pinterest (para ver fotos bonitas de casas, animales, y lugares a los que me gustaría viajar), Twitter (para enterarme de lo que habla la gente en España), Vine (para reír sin parar), y BlablaCar (que me encuentra compañeros de viaje cada vez que quiero volver a mi casa). Pero también creo que podemos dar a a todas ellas (o a casi todas), un uso un poco menos lúdico y un poco más académico. Es por esto que creo que el uso del smartphone en el aula se hace cada vez más necesario. Por ejemplo, durante las prácticas en el IES Les Dunes de Guardamar, los de 2º de Bachillerato tenían libros de años diferentes; la mitad de la clase tenía "el viejo" y la otra mitad "el nuevo". Cuando mi tutora les instaba a comentar un texto específico que sólo estaba en uno de los libros, rápidamente un compañero hacía una foto y la mandaba al grupo de clase para que todos lo tuvieran. Rapidez y efectividad. ¿Qué lógica puede tener que se les prohíba tener el móvil encendido en clase, con las posibilidades que ofrece? Estos mismos alumnos tenían -como yo- la aplicación de la RAE en cada uno de sus teléfonos. ¿Por qué ir al armario a buscar el diccionario si lo tenemos dentro del bolsillo? Me resulta absurdo que los directores y jefes de estudios de la mayoría de los institutos aún no quieran verlo a estas alturas de la vida, y sigan prohibiendo el uso de cualquier aparato electrónico en el aula. Evolucionemos, por favor.  

Volviendo a mi experiencia particular, una de las plataformas que más utilizamos en mi grupo de trabajo es Dropbox. En ella podemos guardar un documento conjunto y modificarlo cada uno en su casa y desde su ordenador. Es brillante. Trabajamos individualmente pero de forma colectiva. Paradójicamente perfecto. 

¿Queréis que os cuente algo gracioso? Normalmente digo a quien duda del significado de algo o desconoce el nombre de algún actor, músico o escritor: "Pregúntale al señor Google, él lo sabe todo". ¡Y es casi verdad! Pocas cosas que busques no tendrán resultado, y si eso ocurre, es probable que no hayas buscado bien. Jé. Y sin embargo, creo que tenemos que tener mucho cuidado con lo que nos podemos encontrar. A veces no vale con una simple búsqueda en Google para encontrar lo que necesitamos. Internet lo sabe todo, sí. Pero debemos intentar acceder a una fuente lo más fiable posible. Por ejemplo, el año pasado, para mi TFG: "La literatura en el aula de ELE", utilicé mucho el soporte electrónico: artículos, recursos y propuestas, libros sobre didáctica, en páginas como TodoELE, RedELE, MarcoELE, y por supuesto, el Centro Virtual Cervantes. Las nuevas teorías sobre didáctica, y sobre casi cualquier cosa, se exponen cada vez menos en los libros y cada vez más en la red. 

Estamos tan acostumbrados a la inmediatez y eficacia de todo esto que ni siquiera nos paramos a pensar en el tiempo, papel y dinero que nos ahorra, por ejemplo, el hecho de poder entregar un trabajo a un profesor por Internet, ya sea a través de Hotmail, Gmail, o el correo de la universidad; así como el Campus Virtual o las Tutorías digitales. No pensamos en lo visuales que resultan nuestras exposiciones cuando utilizamos un Power Point o -si somos más modernos- un Prezi, e introducimos un vídeo de Youtube explicando algo de vital importancia para comprender nuestro discurso. No nos fijamos en el tiempo que nos ahorramos realizando trabajos con Word, y no con una máquina de escribir, o a mano. E incluso nos parece lo más normal realizar prácticas a través de un Blog, sin darnos cuenta de que estamos aprendiendo así a utilizar Blogger, Wordpress, etc. Aunque estoy segura de que muchos de nosotros, siendo lo que somos, (filólogos casi todos, unos cuantos periodistas y alguna que otra filósofa) seguro que ya tenemos abierto alguno, ya sea público: para ser leído por todos nuestros amigos, conocidos, vecinos, compañeros... o privado: que sólo cada dueño sepa cómo y dónde encontrarlo...

De repente me invade la sensación de no haber escrito nada en absoluto. Subo un poquito la rueda central del ratón (¡qué gran invento, el ratón!) y me doy cuenta de que todas las palabras en mayúscula que he escrito son TIC. ¿Y no venía yo aquí a hablar de eso? 




domingo, 15 de marzo de 2015

Pili Martínez, Práctica 1, Herramientas TIC



Cuanto más tecnológico, mejor.
Sabemos que la sigla TIC se refiere a las Tecnologías de la Información y la Comunicación; sin embargo, ¿todos tenemos el mismo concepto sobre ella?, ¿dependerá esto de los fines con que las utilicemos? A continuación, intentaré reflejar los usos que le he estado dando a algunas herramientas TIC y cómo estos han ido cambiando o incrementándose progresivamente.   

Comenzando desde los inicios, recuerdo que, con unos 13 años, creé mi primer correo electrónico con la única finalidad de chatear con los amigos vía Messenger. Por tanto, este servicio de mensajería online lo empleaba con un fin meramente lúdico. Simultáneamente, recuerdo haber utilizado el blog fotográfico Fotolog, que, como advierte el nombre, trataba de subir fotos, comentar en ellas (típicas dedicatorias cursis) e, incluso, comentar las fotos de los amigos (algo parecido al Instagram de ahora, aunque sin los exitosos “me gusta”; ¡ah!, y con la obligación de “actualizar” a diario). Ya se veía venir la necesidad de saber y conocer lo que pasaba en el mundo y en las vidas personales de los demás al instante. Reflejo ahora en el modernísimo Twitter. Por tanto, la finalidad que tenía para mí ese blog fotográfico era, de nuevo, lúdica.
Al mismo tiempo, debo nombrar también Youtube como sitio web para escuchar música, ver videos, documentales, entrevistas, tutoriales, etc. Incluso yo misma lo utilizo para hacer deporte en casa a coste cero, o para aprender inglés viendo entrevistas de actores/actrices, grupos de música y, así, aprender de forma entretenida.
En cuanto a la creación de videos, Windows Live Movie Maker me parece una herramienta muy interesante para crear tus propios videos (mediante fotos, videos y música). Lo he utilizado varias veces para editar algún video o para crear uno personal, y creo que es una buena opción para que los alumnos realicen sus propias creaciones.
Por otro lado, para los amantes de cualquier tipo de música, Grooveshark es perfecto para escuchar música en línea, tener recomendaciones del estilo que te gusta y, además, permite a los usuarios subir música gratuitamente. Por tanto, es una opción muy recomendable para escuchar y conocer más sobre los grupos que conoces y descubrir nuevos.
Otra aplicación clave es Skype, que permite hacer videollamadas, llamadas a teléfonos y mandar mensajes instantáneos. La considero muy útil, sobre todo para estos tiempos en los que muchos miembros de la familia, amigos, compañeros, etc. salen del país o, simplemente, viven lejos y tenemos la gran posibilidad de mantener conversaciones casi reales con las videollamadas.
Como no, debo resaltar la red social Facebook que, además de facilitar la comunicación instantánea, e ir al día con lo que nos interesa, permite adjuntar archivos por grupos (privados o no). Esto facilita muchísimo compartir documentos, videos, experiencias…, al mismo tiempo que puedes hablar con la gente que compone esos grupos.
Tampoco puedo olvidarme de los diccionarios en línea. Diccionarios como el DRAE, el Wordreference, y el GoodRAE que, además de facilitar el significado de la palabra, permite pinchar sobre cualquier término que aparece en esa definición. Este último lo descubrí el año pasado en una asignatura de la carrera, y considero que viene bien porque ya sabemos las peculiares definiciones que, en ocasiones, proporciona el DRAE.
Igual de relevantes son las bases de datos para encontrar cantidad de información. Destaco la red electrónica bibliotecaria que permite el préstamo interbibliotecario; importantísimo para aquellos que no quieren o pueden gastar dinero en libros, ya que tienen la oportunidad de obtenerlos fácilmente. Y, no puedo acabar sin hacer mención a la Wikipedia, la enciclopedia libre, de todos y para todos, que nos saca de tantos apuros.  
Para concluir, e intentando contestar a las cuestiones del principio, creo que es evidente afirmar que, según el uso que le demos a las TIC, tendremos una percepción u otra de lo que significan; ya que, cuando solo las usaba para divertirme, no pensaba en las infinitas posibilidades prácticas que tienen para aprender sobre cualquier ámbito. Hecho que ahora veo como principal ventaja de las TIC: sus múltiples usos, utilidades y fines. No obstante, a pesar de los diferentes usos (más lúdicos o más funcionales), pienso que debemos tener claro que lúdico no es contrario a funcional, pues todas las herramientas nombradas anteriormente creo que son recursos aplicables al aula, puesto que esto es lo que nos piden los alumnos: actualidad, modernización, diversión y aprendizaje (cuanto más tecnológico, mejor).
Por supuesto, están permitidas otras opiniones o recomendaciones. Para eso existe este mundo de la web 2.0, para colaborar, intercambiar y mejorar ideas.